jueves, 6 de agosto de 2009

2. Redescubrimiento




En la vida son inesperadas las situaciones tanto en espacio como en tiempo a través de las cuales uno puede aprender más de si mismo, de su entorno, de la vida y encuentra la forma idónea de hacer una inmersión en sus pensamientos, sensaciones, sentimientos para redescubrir cosas que se han olvidado o se han pasado por alto.

En esta ocasión me ha tocado encontrar paz y tranquilidad interna para repasar los aspectos de mi vida gracias a un pequeño viaje que pude realizar en días pasados. Si es interesante recorrer caminos que llevan a lugares distintos a lo que forma parte de nuestra cotidianeidad de cualquier forma, lo es más cuando uno tiene la dicha de hacerlo manejando. Poder presenciar de que manera la mano de Dios se ha posado con manifestaciones tan diversas a lo largo de nuestro territorio es sencillamente increíble. Desde los paisajes semiáridos hasta las montañas, de los cactus a los árboles llenos de verde, de un camino despejado a uno rodeado de pequeñas poblaciones, de autopistas de cuota a carreteras estatales que comunican pueblos de distintos estados, de rodear una sierra para llegar a otra ciudad del mismo estado a cruzar únicamente un puente en menos de un minuto para cambiar de estado. Todas esas experiencias fueron un grandioso regalo de nada menos que mi propio país. Tengo por sabido que al pensar en conocer lugares distintos nuestra mente siempre evoca algo más lejano, tanto en distancia como en cultura, pero hoy mismo estoy convencido que dentro de este territorio tan amplio existe una diversidad increíble suficiente para enamorar a quien lo visite y que nos pasa de lejos siempre que planeamos hacer algo de turismo.

Podrán decir que estoy loco, que se me perdió algo de cordura en el trayecto, pero la magia que impregna recorrer ciudades que no se acostumbra visitar, pasear por pueblos pequeños tan alejados de la modernización que muchas veces asumimos como indispensable y que no lo es, la dicha de observar calles donde a duras penas puede permitirse el paso un auto en total contraste con avenidas que recorremos a diario, bueno, sencillamente no tiene precio, transporta a lugares dentro del propio pensamiento que se alejan de las preocupaciones diarias y que dan paso a disfrutar realmente de saber que se tiene la fortuna y la bendición de estar parado a unos kilómetros de casa respirando, observando y sonriendo porque la vida permite tener aventuras que nacen de un impulso irrefrenable, locuras para unos, detalles para otros.

Quien tenga la oportunidad en tiempo y recurso, no la deje escapar por favor, tomen el tiempo de visitar algún lugar que hayan escuchado pero nunca vivido, recorran los caminos que unen las ciudades pasando por esas poblaciones que abren los ojos a un México que muchas veces olvidamos pero que no deja de existir, un México que se puede sentir, respirar y vivir, un México único.

Lejos de casa y tan cerca de mi mismo. Cuando redescubres la belleza de lo que puedes ver, cuando respiras con más profundidad que nunca, cuando cada canción que escuchas sabe a miel, cuando los minutos en que no hablas con alguien son eternos, cuando una sonrisa hace valer tu día, cuando recuerdas que estás vivo y sientes... solo puedes decir gracias, por ser yo, por ser tú, por lo que nos rodea, por la gente que comparte con nosotros, gracias porque estoy y estás en este lugar, en este tiempo, en esta vida.






1 comentario:

  1. ......
    yo digo que....
    jaja....
    no se...
    eres un innutil.....
    y quiero escribir mas pero no puedo u.u jajajaaj
    FCPoncho

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