sábado, 15 de agosto de 2009

3. En mi casa y con mi gente se me respeta...





Recientemente la vida me ha regalado la oportunidad valiosísima de tener experiencias que soñé de mucho tiempo, que deseaba de corazón y por supuesto que jamás olvidaré. En 2 años he podido ver en concierto a bandas legendarias, artistas que están en mi lista de favoritos indiscutibles, he conocido lugares de los cuales usualmente no se planea visitar pero que son realmente hermosos, he encontrado libros que busqué por años, he visto películas que han marcado algo dentro de mí, pero lo que pude vivir el miércoles 12 de agosto, siendo un gran aficionado al futbol, siendo una persona que le tiene verdadera fe a su selección nacional y que se empeña en ver partidos y "proponer" entre los amigos quien merece vestir la camiseta, sencillamente es invaluable.


El periplo comenzó desde el martes 11 de agosto, recién iniciada la primera semana del semestre me salté las clases del día para dirigirme primero a mi natal Ciudad Victoria, tres horas y media de viaje; me dediqué a hacer a contrarreloj mi primera tarea que debía ser entregada al día siguiente y que mi buena amiga Dayana, debo agradecerle, se prestó para ayudarme y realizar dicha entrega dado que yo no asistiría a la sesión; terminada la actividad preparé mi maleta express y esperé a que Lalo pasara por mi para irnos a la central de autobuses, de donde partimos a las 11 de la noche con destino a la Ciudad de México. Nueve horas después llegamos a la capital de este país, fuimos al departamento donde nos preparamos para el gran día, desayunamos unas buenas enchiladas y a partir de ahí la experiencia se tornó aún más inolvidable.

Tenía más de 10 años de no visitar la ciudad, por lo tanto viajar en el metro era como volver a aprender pero le imprimió al viaje una nota resaltante que tal vez no hubiera existido en otra circunstancia. De Chapultepec a Pino Suárez, cambiando de línea para ir a Tasqueña, cuarenta minutos parados y por fin empezando a despertar y captar que realmente íbamos a ir al partido México - Estados Unidos en el grandioso y colosal Estadio Azteca. Tras el metro, vino el viaje en tren ligero, 20 minutos para llegar a las afueras del inmueble más sagrado del futbol nacional, apretado como más no se puede, repleto de gente con la camiseta verde en todas sus versiones, desde aquella mágica con la que se recuerda a Cuauhtémoc Blanco metiendo ese gol maravilloso ante Bélgica en Francia 98, hasta la que nos hizo soñar en Alemania 2006, desde la clásica de México 86 con el dorsal de Aguirre hasta la más reciente que nos ha regalado una gama tan variada como indeseada de emociones, temores y esperanza.

Dentro del estadio, creo que las palabras no me alcanzan para describir la sensación. Colmado hasta casi reventar, con los pasillos llenos de gente que fue a presenciar el duelo, entre gigantes, entre rivales, un clásico, nuestro clásico. El grito inmenso de júbilo cuando el sonido local anunció el número 10 seguido de ese nombre que es un ícono, Cuauhtémoc Blanco, la contraparte de abucheos, silbidos y recordatorios maternos cuando se anunció el otro número 10, Landon Donovan. Cómo se acelera el corazón, se eriza la piel, se vibra, se siente la emoción al escuchar las notas de nuestro himno nacional entonado por más de cien mil personas que claman "sigo aquí, siempre estoy aquí y sigo creyendo en ti". El silencio de dolor, preocupación cuando el rival mete el gol que nos pone por debajo en el marcador. La indignación ante su "celebración". La forma en que se desgarran las gargantas y las bebidas llueven entre los saltos de alegría cuando Israel Castro nos regala una obra de arte que empata el partido. La tensión, los miles de cigarrillos encendidos en la tribuna, los rostros de presión cuando se observa que nuestra selección da un paseo, una lección de toque pero que no puede llegar al área. Los lamentos cuando Giovani estrella su balón en el cuerpo de Tim Howard.

Y finalmente, la emoción desbordada, las camisetas que abandonan los cuerpos de quienes las portan para convertirse en banderas que se ondean, los abrazos entre extraños que ese día fueron hermanos, la liberación de la angustia y el Coloso de Santa Úrsula rugiendo, temblando como diciendo, esta es mi casa y aquí mando yo, los mensajes de texto saliendo y las llamadas realizadas al por mayor cuando Miguel Sabah, el hombre al que la prensa ha maltratado, menospreciado y malinterpretado demuestra que tiene gol, que sabe responder, que es un matador del área y que jamás ha sentido, ni sentirá miedo de nadie. Un aficionado entre los tantos del Azteca le grita a su compañero "te dije, te dije, Sabah es mi gallo", un aficionado que ilustra el sentimiento cuando se sigue a esta selección, siempre confié en ti, siempre supe que responderías, te esperé, estás aquí y hoy no me has fallado.

Miércoles 12 de Agosto de 2009. Estadio Azteca lleno. Partido de clasificación al mundial Sudáfrica 2010. México 2 Estados Unidos 1. Cardiaco. Nunca lo olvidaré.


PD. El título de esta publicación es la frase que pertenece al célebre Dr. Wagner y es para Charlie Davies. La próxima vez que marque y quiera festejar con un bailecito afeminado y de mal gusto enfrente de una afición contraria habría de recordar, que este es nuestro estadio, nuestro hogar y le guste o no "en mi casa y con mi gente se me respeta".
PD2. Donovan merece de mi parte dos comentarios que representan sentimientos encontrados, primero tengo que reconocer y admirar la entrega y corazón de este hombre para arriesgarse y jugar enfermo el partido más significativo del proceso clasificatorio al mundial, por otro lado si estoy de acuerdo en que existe cierto grado de irresponsabilidad. En fin, lo que no se puede criticar es su entrega y su deseo de responder siempre a su camiseta, espero nosotros tengamos muchos así de hoy para siempre.
PD3. Desde que estaba en Chivas, pasando por Cruz Azul, ahora en Monarcas, aún con las opiniones encontradas que me decían que no les gusta su juego, siempre lo he dicho, Miguel Sabah es un gran delantero, un excelente goleador y a mi papá y Poncho les consta este comentario de mi parte... ¡Sabah es mi gallo!

4 comentarios:

  1. les guste o no les guste les cuadre o no les cuadre el atlante es su padre.... a no vdd
    1.- yo no soy tan fiel a la selección y te diré mis por qué...
    a) me choca que jueguen cada 15 dias en USA contra el combinado de guatemala, honduras y la sub 15 de venezuela....
    b) por más que los demás hayan crecido...nosotros vamos para atrás..
    c) si tiene su mérito ganarle a USA...pero dentro de nuestros estándares debería ser algo de lo más normal, me rehuso a festejar una victoria frente a los gringos porque nuestro fútbol es mejor y antes esto no era motivo de ir al angel, pero estamos tan habidos de éxitos que así pasa...
    d) Zinha debería ser llamado pero ya
    ...
    es todo por hoy
    FCPoncho

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  3. Gran viaje, cómo olvidarlo.
    Una experiencia única que compartí con un g ran amigo.
    Saludancias!

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