Dentro de 24 horas aproximadamente se dará el silbatazo inicial para un partido de la jornada 5 del futbol mexicano, y no se trata de un partido más.
En el corazón de Nuevo León, estado ejemplar en muchos sentidos, empresarial, industrial, económico, en la zona metropolitana de su capital Monterrey y los municipios que se han anexado poco a poco hasta crear la mancha urbana que tanto peso tiene ahora en el panorama nacional, se desarrolla un partido muy especial de futbol, un partido donde muchos más de los 45 mil que llenarán el estadio están divididos, uno con la plena capacidad de marcar la vida de los habitantes de la región durante toda la semana previa, uno con la capacidad de aglomerar bares, restaurantes y casas de amigos, de vaciar las calles durante esos 90 minutos mágicos, de crear un inimaginable desfile de camisetas de los dos equipos que dura los cinco días anteriores al juego, intensificándose hasta llegar a su punto cumbre el sábado, el sábado sagrado, el sábado donde no existe nada más que el futbol, donde no existe nada más que ese partido, donde no existe nada más, que el Clásico.
La manera de vivir el partido Tigres - Monterrey, es una característica que a mi llegada a esta ciudad pude comprobar como única. Decir que la ciudad se divide es poco, se parte, se separa por una semana, no solo por el día del partido. Las experiencias varían en función de la actividad que se realice pero hay aspectos que coinciden en casi todo evento, la burla al de la peor actualidad, la presunción del que marcha mejor, el pronóstico, los vítores entre personas que comparten breves momentos y que portan la misma camiseta. La vitrina en que se torna la ciudad de Lunes a Viernes, y ni hablar del sábado, que muestra un interminable catálogo de modelos de camisetas de uno o de otro, de distintas épocas, de distintos torneos, de distintas leyendas, hasta de distintas divisiones. Los periódicos convencionales están a la caza de las declaraciones de uno u otro bando, reportan las estadísticas del momento, las históricas, quién es un matador y quién lastima su prestigio en este enfrentamiento. De los medios deportivos ni hablar, no existe otro evento más allá de este partido, las portadas de cada día en la semana previa corresponden a figuras, entrenadores, leyendas o directivos, ya sea felinos o rayados. Y la gente. Las personas que tienen una fe ciega en sus equipos, en que se alzarán con la victoria, aquí no se escucha ni por error miedo al contrario, no se escucha un pronóstico pesimista, jamás un aficionado regiomontano hara una predicción que no favorezca a su equipo, porque aquí se vive diferente un partido así, diferente al resto del país, diferente a muchos otros lugares, porque el Tigres - Rayados, es mucho más que futbol, es un duelo de identidades, de dominio, de orgullo, de honor, donde como reconoce Carlos Miloc, aunque sí haya hecho presencia la conducta violenta de algunos aficionados no es en nada la regla, no es común, aquí no hay muertes y los pleitos son pocos, pero la pasión, el calor con que se encuentran las dos camisetas, los dos equipos, las dos instituciones, las dos aficiones son algo propio de Monterrey, de una ciudad que agota 15 mil localidades en menos de 10 minutos, de una ciudad que se forjó lejana al resto del país, abandonada en muchos sentidos por el centralismo federal, y en donde sus dos equipos siguen el mismo camino, paso a paso, menospreciados por muchos medios nacionales, descartados como opción para aficionados de otras partes del país, construyen su historia, una historia que puede tardar pero llegará, un futbol que puede ser criticado pero que reclamará su lugar, un partido que es en sí ajeno al torneo, porque cuando se juega la afición no piensa en puntos, piensa en vencer al rival, un partido que tiene detrás un sentimiento de las dos partes que no se puede comparar con nada, y que un día hará un eco todavía más grande, más allá de Monterrey.
A saber que entre las estadísticas de todo tipo se rescatan algunas muy interesantes y que dan una perspectiva de que tan importante es brillar cuando se tiene enfrente al "otro". Jesús Arellano, el cabrito, de Rayados tiene la marca de más partidos de este tipo disputados con 30. Carlos Miloc tiene una excelente y prácticamente inalcanzable marca de 13 clásicos dirigidos por Tigres sin perder uno solo ante Monterrey. Por otro lado el excelente Humberto "chupete" Suazo no ha podido marcar todavía en el duelo más importante de la ciudad. Rayados no ha podido ganar en el Volcán dentro de los duelos de liga desde que condenaron a Tigres al infierno del descenso en 1996 con un 2-1 en la casa felina, en un duelo que por cierto tuvo como Director Técnico de los auriazules a Victor Manuel Vucetich, hoy encargado de las riendas del rival eterno. Tigres le ha marcado en 2 ocasiones 6 goles a Monterrey, una en casa y una de visita, mientras que Rayados le ha marcado en 5 partidos 4 goles a los de la U, siendo los 3 últimos en el inmueble de San Nicolás.
Mañana habrá un partido muy especial en Monterrey, será un día donde habrá divisiones de amistades, familias, relaciones, aún que solo sea por esas 2 horas mágicas que nos regalará el estadio Universitario en pleno. Mañana será otro día, donde los abuelos, las madres, los niños, las hermanas, los novios, hasta los políticos de la ciudad tendrán marcada su preferencia y de nuevo vivirán la tensión de este encuentro, la emoción, el sufrimiento o la alegría.
Mañana cuando me disponga a ver el partido que marca a la ciudad sabré que estoy una vez más frente a un evento que no tiene comparación. Mañana es la edición 89 de este duelo, que por su intensidad, su pasión, la entrega de los seguidores, se ha bautizado como una auténtica "guerra civil". Que el futbol brille, que el espectáculo se destape, y por Dios que podamos disfrutar muchas más ediciones de este partido, un verdadero clásico.
Porque en esta ciudad, no existe el clásico joven, ni el capitalino, ni el regio. En esta ciudad sólo existe El Clásico. Tigres contra Rayados. Mañana hay futbol. Mañana hay clásico.
viernes, 21 de agosto de 2009
5. Desde el Cerro de la Silla...
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los 5 Puntos de FCPoncho...
ResponderEliminar1.- El gran éxito de la ciudad de Monterrey se debe a la pasión de sus habitantes para realizar todas sus actividades, entre ellas el fútbol claro está
2.- Una pena que está pasión no sea tan valorada en el resto del país.
3.- Pienso que el problema está en lo poco que han aportado estos équipos ultimamente en cuestión de campeonatos UNO en los últimos 23 años es poco para los equipos llamativos que siempre forman estas escuadras...si bien es cierto que los llamados grandes..no han hecho cosas del otro mundo..equipos como Santos(3 campeonatos en torneos cortos), Toluca (5), Pachuca (uno que otro) han ganado terreno en ese aspecto y por eso se llevan más portadas a nivel nacional, aunque considero que siguen siendo equipos regionales.
4.- La afición de la ciudad merece equipos campeones.
5.- procupra coquetarme más y no reparo de lo que te haré..
FCPoncho